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Empieza junto a la Posada del Canónigo en una zona ajardinada
de nueva realización, solar edificable que hace un año que
el Ayuntamiento compró a un particular
para que no fuese edificado.
Esta zona está diseñada como zona de expansión visual,
pues anteriormente existía un molino de harina que impedía
la vista de la muralla sobre la que se asienta la Posada
del Canónigo y a la que se adosaba una casa de color rosa
que se conocía por su color.
Atravesando esta primera zona pasamos ante la
Iglesia del Carmen y unos Tilos magníficos
bajo los que podemos encontrar un cobijo de sombra en verano
y que dan paso a la entrada al Parque propiamente dicho,
creado como un arboretum, en el que se encuentran mas de
cincuenta variedades de arboles distintos y mas de cien
arbustos representativos de la zona climática donde nos
encontramos.
Chopos a lo largo del cauce del río dan sombra al viandante
junto al mismo y por el interior una pérgola natural realizada
con Plátanos entrelazados al modo del Paseo del
Espolón de Burgos, con Arces, Enebros, Cipreses,
Robles y arbustos como los Berberis o Agracejos, Madroños,
Durillos, Piracantas, Cotoneaster, etc. dando acceso a la
zona de juegos para los niños y el puente nuevo.
Si pasamos por debajo del puente veremos una de las pequeñas
represas que forman las láminas de agua del río y que rumorean
a nuestro paso hasta llegar a la confluencia de los ríos
Ucero y Avión junto al Molino del Avión.
Los chopos vuelven a realizar un paseo cubierto sobre nuestras
cabezas, que en verano vamos a agradecer a la naturaleza
la sombra que produce sobre el camino. Los pájaros nos acompañan
en este recorrido saltando de rama en rama como queriendo
saber quien es el paseante.
Saltamos a la zona pavimentada, que sirve de calzada para
viandantes y ciclistas y que no la dejaremos hasta la presa
de La Güera. La primera edificación que
nos vamos a encontrar es la Huerta de Santillán,
una casa de campo preciosa que en su interior dispone de
algunos restos arqueológicos de la zona y que se pueden
observar desde la calle, así como de unos nogales de porte
excepcional. La Torre del Agua, edificación
del siglo XV y junto a ella el Puente Romano,
que une esta ruta con la población de Osma, cuya entrada
se encuentra flanqueada por la Iglesia de Santa
Cristina, en cuyo interior se conserva el cuerpo
incorrupto de la Santa.
Siguiendo nuestro paseo, nos vamos a encontrar con ensanchamientos
de la ribera del río en la que aparecen nuevas zonas de
esparcimiento y juegos infantiles, así como árboles de distintas
especies y arbustos como el romero, tomillo y otra aromáticas.
Nuevas represas crean láminas de agua que reflejan los movimientos
de las hojas en los chopos y álamos que circundan el río.
Antiguas canteras de piedra nos aparecen a lo largo del
paseo en esta parte, que debieron suministrar las piedras
que conforman las casas de el Burgo de Osma así como de
la Catedral, estrechándose a continuación
en el llamado Cañón del Ucero, paredes
verticales erosionadas por el río en miles de años de pasar
tranquilo entre ellas. La umbría en esta zona es magnífica
en verano, sombra producida por la altura del acantilado,
y sobre el que anidan en sus oquedades diferentes clases
de pájaros, desde la corneja al jilguero o el gorrión común
o el colirojo tizón.
También veremos a nuestros pies, correteando entre la hierba,
los lirones comiendo todo tipo de semillas y los lagartos
verdes, mas cautelosos, correr en sus cacerías entre los
bordes ajardinados del paseo.
Al final de nuestro paseo habremos andado unos tres kilómetros,
pero no nos habrán parecido largos, ya que la mirada estará
continuamente descubriendo hermosos rincones, agradables
vistas, pájaros y animalillos que nos habrán distraído todo
el camino. La presa dará fin a este primer paseo verde que
la población del Burgo de Osma a realizado para sus habitantes
y visitantes.
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